Fin de Año en Dubái
Cinco noches para despedir el año en la ciudad más asombrosa del planeta: subida a la planta 124 del Burj Khalifa, zocos del oro y las especias, safari en 4x4 por las dunas con cena beduina, crucero por la Marina y la cena de Fin de Año incluida en el hotel. Vuelos desde Madrid, traslados privados y guía en castellano.
Despedir el año en la ciudad que se inventó a sí misma. Hace sesenta años aquí no había nada: arena, un puerto pequeño y unos cuantos pescadores de perlas. Hoy está el edificio más alto del planeta, islas construidas a mano con forma de palmera y un centro comercial con pista de esquí dentro. A los niños Dubái les explota la cabeza, y a los mayores también. Cinco noches para subir a la planta 124 del Burj Khalifa, cruzar el Creek en un abra de madera hasta los zocos del oro y las especias, meterse en el desierto en un 4x4 hasta un campamento beduino y cenar navegando entre rascacielos. Y en medio de todo, la cena de Fin de Año incluida. Vuelos, traslados privados, entradas y guía local en castellano: solo hay que hacer la maleta y decidir qué os ponéis el 31.

Día 1 | Martes 29 de diciembre: Madrid – Ammán – Dubái
Salida desde Madrid a media tarde, escala en Ammán y conexión de madrugada hacia Dubái. Es el día duro del viaje y conviene saberlo de antemano: se aterriza en Dubái de madrugada. A la llegada os espera el traslado al hotel en vehículo privado con aire acondicionado. Merece la pena dormir en el avión todo lo que se pueda, porque al día siguiente hay ciudad.
Día 2 | Miércoles 30 de diciembre: el Viejo Dubái y el Burj Khalifa
Desayuno y arranque por el Dubái de antes, que es el que casi nadie espera encontrar: el barrio de Bastakiya, con sus torres de viento —el aire acondicionado que se inventaron aquí hace dos siglos—, el fuerte Al Fahidi y el museo de Al Shindagha. Después cruzaréis el Creek en un abra, el taxi de agua de toda la vida, para llegar a los zocos del oro y de las especias: el del oro exhibe en sus escaparates toneladas de joyas y es uno de esos sitios donde los niños se quedan sin palabras. Parada fotográfica en la mezquita de Jumeirah y en el Burj Al Arab, el hotel con forma de vela. Seguís hacia Dubai Marina y The Palm, la isla artificial con forma de palmera que se recorre en monorraíl. Y para terminar, por la Sheikh Zayed Road hasta Downtown y subida al Burj Khalifa: entrada incluida a la planta 124, a unos 442 metros, con suelo y paredes de cristal y la ciudad entera a vuestros pies en 360 grados. Almuerzo en restaurante local.
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Día 3 | Jueves 31 de diciembre: Nochevieja en Dubái
Desayuno y día libre para organizarlo a vuestro aire: la playa de la Marina, el acuario del Dubai Mall, la pista de esquí cubierta del Mall of the Emirates o simplemente no hacer nada, que en un 31 de diciembre también es un plan. Por la noche, cena especial de Fin de Año incluida en el hotel. Y después, lo que hace que la gente venga hasta aquí en estas fechas: Dubái se toma los fuegos artificiales muy en serio, y a medianoche la ciudad entera se ilumina.
Día 4 | Viernes 1 de enero: safari por el desierto
Desayuno y mañana tranquila, que falta hará. Por la tarde salís en jeep 4x4 —compartido, seis personas por vehículo— hacia el desierto, y ahí empieza el dune bashing: subir y bajar dunas de arena roja a toda velocidad, que es básicamente una montaña rusa sin raíles y la actividad que los niños recuerdan por encima de todas. Al ponerse el sol llegáis a un campamento beduino, con cena barbacoa y espectáculos en vivo, danza del vientre incluida. Regreso al hotel.
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Día 5 | Sábado 2 de enero: crucero Dhow por la Marina
Desayuno y otro día para vosotros. Por la noche os recogen en el hotel para embarcar en un Dhow Cruise, uno de esos barcos de madera tradicionales reconvertidos, y cenar buffet mientras navegáis despacio por la Marina con los rascacielos, los yates y las terrazas iluminadas pasando por los dos lados. Es la mejor manera de ver la parte moderna de Dubái y la última noche del viaje. Regreso al hotel.
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Día 6 | Domingo 3 de enero: Dubái – Ammán – Madrid
Desayuno —o desayuno de picnic, según la hora— y traslado al aeropuerto. El vuelo de regreso sale muy temprano, así que hay que salir del hotel de madrugada. Escala en Ammán y llegada a Madrid a primera hora de la tarde.

Dubái funciona con los niños porque no hay que explicarles nada: el edificio más alto del mundo se ve, la isla con forma de palmera se ve, y el desierto se siente en cuanto el coche se sale del asfalto. Y funciona con los mayores porque en cinco días se pasa de un zoco de especias del siglo XIX a un mirador de cristal a 442 metros sin que nada chirríe. Empezar el año así deja el listón alto, avisamos.
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